Viaje a Austria

Justamente hace un año que invitamos al violinista Christoph Mallinger al Jamboree, y ahora ha sido él quien nos ha invitado a visitar su país, Austria, y a hacer un par de conciertos con su banda.

Aquí tenéis un vídeo de hace exactamente un año, en el Jamboree:

El primer concierto fue el día 16 de mayo en el Ost Klub de Viena y al día siguiente,17 de mayo, tocamos en el Jazzit de Salzburg: Andrea Motis y Joan Chamorro con la Sugar Daisy’s Hot Club tocando swing de los años 40.

Motis i Chamorro a Àustria

Cartel de los conciertos

Música y lluvia

Estos días nos hemos vuelto a encontrar con Christoph, Christian y Anda, músicos i amigos austríacos, y con su grupo: Sugar Daisy Hot Club. Aunque no paró de llover fueron unos días muy bien aprovechados con dos conciertos extraordinarios en dos clubs emblemáticos de Austria: el Ost Klub de Viena y el Jazzit de Salzburg.

Mucha afluencia de público con ganas de bailar y de escuchar los temas que habíamos preparado con esta banda de 7 componentes que sonaba como una Big Band.

Pluja...

Lluvia…

Llegamos el día 15 por la mañana, y enseguida nos presentaron al resto de la banda e hicimos un ensayo para conocernos mejor. El día pasó entre música y algún paseo por el barrio antiguo de Viena y alrededor de la Catedral, que de noche es especialmente impresionante. Incluso parece que tome otra dimensión y reviva los fantasmas del pasado con la lluvia.

La mañana siguiente, como la lluvia seguía, visitamos el Museo de Historia del Arte, que nos impresionó, con las joyas y tesoros de los Habsburgo; ¡vale muchísimo la pena verlo! Un ensayo más y la prueba de sonido: el concierto en el Ost Klub estuvo lleno de energía, tanto el público como nosotros nos divertimos mucho y la gente estuvo bailando hasta la madrugada.

Al día siguiente nos levantamos temprano para ir a Salzburg y llegamos con el tiempo justo para visitar un poco la ciudad, pasear por sus callejones bajo el castillo, comer alguna cosa y hacer el ensayo y la prueba de sonido. El Jazzit es un club auténtico y encantador, y también estuvimos tocando hasta pasada la medianoche. Una vez terminado el concierto y los bises improvisamos alrededor de la barra y entre las mesas del local un buen rato. ¡Ha sido un viaje muy especial!